Calera de las Huérfanas

Bienvenido a Calera de las Huérfanas, una perla arquitectónica del siglo XVIII.

En este sitio, de incomparable valor histórico y arqueológico, encontrará bienes patrimoniales y culturales únicos en el país, como la capilla en estado original más antigua de Uruguay.

Pero no todo en Calera de las Huérfanas son piedras levantadas por una civilización innovadora; también son historias, un sinfín de historias que irá descubriendo en cada recodo del parque, historias que, a través de sus huellas, han ido forjando el presente.

Aquí, en este punto estratégico del departamento, las tropas de la corona española acampaban cada vez que debían atacar a los portugueses asentados en Colonia del Sacramento, siendo a su vez un lugar de refugio o huida hacia el norte, más precisamente a las misiones de Brasil y Argentina, o a las estancias jesuíticas de Córdoba.

Déjese llevar por la imaginación y sienta en cada uno de sus pasos el eco que los caballos dejaron tras galopar estas tierras. Sienta también cómo la brisa recupera las plegarias que siglos atrás sirvieron para poner a salvo de la esclavitud a innumerables indígenas que aquí tenían su morada.

Construida por la Compañía de Jesús como estancia productiva desde la que abastecían sus misiones, residencias y colegios, la Estancia del Río de las Vacas o Estancia de Belén, como se la denominó inicialmente, posee también una notable fuente documental de lo que significó para los jesuitas llevar adelante un proceso de desarrollo fértil con mano de obra indígena y de esclavos.

Prueba de esto son los vestigios que irá viendo durante el recorrido, como los cimientos de la ranchería de los esclavos —donde se encontraron varios fragmentos de cerámica realizada por éstos—, los de los talleres de herrería, panadería y telar, así como también los cimientos de otros espacios relevantes para aquel entonces, como el altar en el interior del templo —donde fueron hallados varios enterramientos habituales a la época—, el muro de la sacristía, los muros de las habitaciones de los sacerdotes, la tahona y los muros de ladrillo pertenecientes a una vivienda edificada en la primera mitad del siglo XIX.

En este paraje de la Banda Oriental, donde la fe y el desarrollo económico se fundían en un mismo fin, llegaron a vivir aproximadamente 250 personas, quienes durante el período de ocupación jesuítica, entre 1741 y 1767, tuvieron sólo a dos sacerdotes como guías: el padre Alonso Fernández y el padre Agustín Rodríguez, hacedores de todas las actividades que aquí se desarrollaban. Conozca a través de su propia mirada quiénes eran esos hombres, mujeres y niños que en su tiempo poblaron de vida este lugar.

También sepa qué pasó luego de que el rey Carlos lll de Borbón expulsara a los Jesuitas de todos sus dominios, dejando a esta estancia en manos de la Junta de Temporalidades de Buenos Aires, más precisamente en manos de don Juan de San Martín, padre del Libertador argentino José de San Martín, quien luego dejó ésto a merced del destino.

Declarada Monumento Histórico Nacional en 1975, la estancia Calera de las Huérfanas, que en su época de vigor llegó a ocupar 140.000 hectáreas, está situada hoy en medio de un monte nativo de gran riqueza ambiental, donde podrá sentir cómo el aroma del espinillo y la coronilla acompañan cada uno de sus pasos, haciendo que esta visita sea una experiencia inolvidable para todos los sentidos.

Prepárese, uno de los más emblemáticos enclaves de la historia vuelve a levantarse para que usted sea testigo de la intensa magia que tuvo para los hombres descubrir el mundo nuevo.

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